Al sur de su ombligo,
Es decir,
Al norte de sus caderas.
Podría ser Bukowski
Y decir
Desgarrando a la propia muerte
Que me quedé
Cinco días con sus noches.
Podría ser Mario
Y recitarla
A oscuras,
Porque una mujer desnuda y en lo oscuro
Tiene una claridad que nos alumbra,
Porque está claro
Que lo mejor no es la caricia en sí misma,
Sino su continuación.
En esa mirada
Encontré mis coordenadas,
El billete hacia una nada
Helada,
Me sonrió
Y elegí el exilio de su cuerpo
A este pobre mundo muerto.
Sus palabras
Eran balas,
Su tacto
Epicentro,
Era el poema
Y la musa,
Mío el desastre
De quererla.
La sentía tanto
Que la quería libre,
Mi cuerpo
Era su balsa,
Algunas madrugadas,
Su celda.
Sabía que no volvería a verla,
Sabía que ella no encontraría fuerzas,
Pude ir corriendo,
Gritarle,
Y retenerla,
Ahora rimo,
Para dejar constancia,
De que seguirá siendo el mejor poema.
Mi guerra.
MissRuines.
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