“Y la tormenta me sorprendió
contigo atrapada en la mirada”
dice Elvira
dice Elvira
Y mi
colchón todavía tiene las marcas de todas y cada una de tus curvas. Y la
estación de tren el sabor de mis ‘no te vayas’ y tu incapacidad de saberme o
saberte conmigo, que para mí siempre fue lo mismo.
Marcas
Como
la de la tinta en el folio, la de mi pintalabios en los cigarros y las botellas
rotas en mi sonrisa.
Que hasta he cambiado la marca de tabaco porque los Marlboro me siguen recordando a nosotras desnudas después del sexo.
Igual todo se resume en eso: marcas.
Que hasta he cambiado la marca de tabaco porque los Marlboro me siguen recordando a nosotras desnudas después del sexo.
Igual todo se resume en eso: marcas.
Ahora
me miro las muñecas, y en domingo parecen esposadas a tu recuerdo.
Marcas
Como
las que yo dejo en los libros que me leen y me duelen, las que odiabas y te
aprendías para recitarme, con el único fin de desordenarme la vida.
La marca de este desorden que como una manta en el invierno más frío cubre mi esencia y me hace tiritar, como verte salir de mi ducha, con mi toalla y no conmigo.
De sabernos cerca pero sentirnos lejos.
La marca que deja tu café sobra la mesa mientras te grito desquiciada por vete a saber que locura.
La marca del insomnio en forma de ojeras, del vacío en excesos.
Mis estallidos y nuestra colisión.
La marca de este desorden que como una manta en el invierno más frío cubre mi esencia y me hace tiritar, como verte salir de mi ducha, con mi toalla y no conmigo.
De sabernos cerca pero sentirnos lejos.
La marca que deja tu café sobra la mesa mientras te grito desquiciada por vete a saber que locura.
La marca del insomnio en forma de ojeras, del vacío en excesos.
Mis estallidos y nuestra colisión.
También
la marca de sangre en la pared. Rabia, impotencia. Este no saber qué por no
poder cuándo.
Una canción que huele a Septiembre y a ti, a finales del verano meteorológico y al comienzo del mío, en ti. Tregua.
Una canción que huele a Septiembre y a ti, a finales del verano meteorológico y al comienzo del mío, en ti. Tregua.
Las
marcas de mis pies mojados en el suelo, y en tu tristeza.
Esa lluvia en la playa a la que nunca llegamos por no mirar horarios de tren, estando siempre demasiado ocupadas arañándole minutos al reloj y al calendario, como si todo se resumiera en una cuenta atrás, ahora lo veo, todo se resumió en maniobras de escapismo.
Esa lluvia en la playa a la que nunca llegamos por no mirar horarios de tren, estando siempre demasiado ocupadas arañándole minutos al reloj y al calendario, como si todo se resumiera en una cuenta atrás, ahora lo veo, todo se resumió en maniobras de escapismo.
Marcas
Como
las de cada tatuaje, historia vivida, y aunque no siempre contada, si grabada.
Las marcas de la lluvia en el cristal, cuando tendría que ser el calor dentro y el frío fuera, y no al revés.
La marca de tus manos enjabonadas en la mampara de la ducha, dándome la espalda a mí y al mundo, arañada por mí y por todas tus cargas.
La marca de tus dientes en mi cuello, de tu boca por todo el cuerpo. De mi colonia en tu piel. De tu mirada en mi pecho. De tu sostén en mis ganas de hacerte todo lo que la poesía será incapaz de rimar.
Las marcas de la lluvia en el cristal, cuando tendría que ser el calor dentro y el frío fuera, y no al revés.
La marca de tus manos enjabonadas en la mampara de la ducha, dándome la espalda a mí y al mundo, arañada por mí y por todas tus cargas.
La marca de tus dientes en mi cuello, de tu boca por todo el cuerpo. De mi colonia en tu piel. De tu mirada en mi pecho. De tu sostén en mis ganas de hacerte todo lo que la poesía será incapaz de rimar.
Nosotras
no somos sólo nuestras marcas, pero esas marcas son nosotras, y no vale de nada
querer borrarlas, créeme, lo he intentado, porque nos formaron y ahora están a
fuego, como la soga en el cuello del suicida y el disparo a quemarropa que es
cada recuerdo.
MissRuines.
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