martes, 2 de diciembre de 2014

Porque hoy. Por fin. Soy yo. Pero para mí.

Una vez, una amiga mía en una noche de bajón me pidió que le pasase algo escrito por mí, pero algo que no hablase de dolor y que no tuviese entrelíneas tristeza; estuve buscando y buscando, en cartas, borradores, textos y post-its pero no encontré nada. 
Como tenía que decirle algo, tras estarlo pensando unos minutos le respondí que no tenía nada que hablase de lo que ella entendía por felicidad porque a mí, esos momentos de plenitud me duraban tan poco que prefería vivirlos a escribirlos. 
No me entendió y le expliqué que escribir sólo es una forma de morir pero al mismo tiempo también significa evadirte de lo que te mata. 
He retenido el momento, la sensación y a la persona para escribirte, ahora, y siempre que lo necesites, estoy a un texto o a una llamada a las cuatro de la mañana de distancia.

Creo que esa canción tan trillada y que todxs hemos oído alguna vez debería ser: 'Que alegría, que buen día, que bueno tenerme'
Porque hoy.
Por fin.
Soy yo.
(Por todos los que estuvieron y están)
Pero para mí.

Hay un poema de Pablo Hasél que acaba con un:
'Hoy te has dormido con la mente en un vertedero,
pero mañana intentaré despertarte con un ramo expropiado
del mejor jardín'
Hoy me regalo a mí misma.

Quería subiros una foto que significase algo para los que sabéis ver.
He estado buscando y tengo fotos de niños pequeños jugando en parques y salpicando en la playa; de dos personas mayores bajo un paraguas y de gente que me gusta sonriendo. Pero quería que supierais, o que intuyeseis lo que creéis conocer en esa foto, así que en nombre de mi desconocimiento y la inexistencia de la felicidad aquí tenéis, por fin, el encuentro conmigo misma, y esa alegría de vivir de la que Alessandro habla en mi libro favorito.
Mirad debajo y veréis flores creciendo entre asfalto y grietas.
‘Eres un poema que respira’
Vamos a bailar en mi barrio favorito, sin música, mientras tú me cantas al oído la primera canción que se te pasa por la cabeza. Vamos a saltar encima de las hojas como quién no tiene charcos a mano y vamos a hacer que su crujir eclipse todos los llantos de dolor del mundo.
Vamos a reír hasta que nos duelan las costillas, a mordernos hasta que dudemos de cuál es el labio que sangra y cual el que limpia.
Vamos a mancharnos hasta la nariz con salsa de tomate, como quien ni sabiendo hablar italiano es un experto comiendo spaguettis. Vamos a hacer café para dos para que acabes bebiendo del mío porque sabes que si está muy lleno lo pongo todo perdido, y también sabes que aunque yo no siempre, no hay mejor cumplido que dejar que se me enfríe el café mientras tu me calientas la cama.
Tú deja que acabe de vestirme mientras suspiras para luego agotar tu paciencia y quitarme la ropa. Vamos a hacer el amor con rencor desatando el nudo que una vez nos ahogó, alimentando la esperanza de un mundo mejor.
Encontrar tu mano a oscuras en una sala de cine repleta porque no puedo apartar la vista de la película.
Dame besos en la frente, de los que te hacen sentirte protegido cuando dudas de si hay o no hay peligro, ya sabes, por si acaso.
Besos en las heridas y heridas por besos.
Vamos a vivir tanto como hemos muerto hasta que no nos pasamos.
Vamos a vivir hasta sentir esa plenitud latir dentro del pecho, sabiendo que no es ese músculo al que todos culpamos cuando nos duele algo que no sabemos controlar: el corazón.
Vamos.


MissRuines.

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