lunes, 1 de diciembre de 2014

Vuelve diciembre.

Vuelve Diciembre, el frío interno por fin rimando con el frío externo.
Vuelven los nudillos morados y los labios rotos, las ojeras, la inestabilidad y la tristeza llevadas a extremos que te absorben, vuelve el alimentar la misma espiral que te devora. Los paseos de noche calándote el frío hasta los huesos entre tabaco y lágrimas que sigues sin saber llorar.
Vuelve el perderlo todo por perderte cuando nunca te has tenido. Las tres cafeteras diarias y el no poder estar ni despierta ni dormida por seguir habitando en ti cuando no acabas de ser tú la que controla y destroza tu vida.
Vuelve la lluvia, que nunca se ha ido del todo, las borrascas, los huracanes, las tormentas y esos truenos que tanto te asustan.
Todavía recuerdo cuando florecía la primavera para todos y yo me marchitaba solo para mí, cuando vino el verano y los niños corrían por la arena mientras yo me estaba ahogando en pleno océano.
De repente, como quien tiene una escayola en los ojos por negarse a ver la realidad, se me cayó el invierno encima, como se caen los párpados tras llevar 3 noches sin dormir a tientas con la locura, el riesgo y el vértigo.

Ya es Diciembre y yo sigo huyendo de mí misma buscando en quién refugiarme. Y es que quizás lo que nos acojona no es la tormenta en sí, ni diciembre, ni enero, ni el invierno, ni el frío ni el hundirnos en la glaciación que llevamos dentro del pecho; quizás lo que nos acojona sea el no tener con quién pasar la tormenta, que no haya nadie que nos saque de nosotros mismos.
Yo me he puesto a pensar en que si tuviéramos a quién coger de la mano mientras llueve nadie usaría paraguas ¿y sabes mi amor? Ojalá me calase en tu lluvia y no en la mía.

Creo que hay algo en mí que nunca encajará del todo con nadie, que si yo no me voy y me abro y expongo lo suficiente serán capaces de encontrar algo por lo que irse. Sólo busco huir de mí, y ojalá sepas hacerme frente mientras me atrinchero en mí misma, que seas capaz de romper la armadura antes de quitarme la ropa.
Nunca quise enamorarme de ti, porque lo único que querías era que alguien te quisiera, y mi forma de querer no es comparable a la del resto, y siento no ser lo que buscabas, y haberte calado hasta los huesos también.
No sé que hacer con esto,
pero desde dentro del pecho mi más sincero, sangrante y hasta hiriente 'te quiero'.


MissRuines.

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