La bañera igual que el corazón, a punto de rebosar. De problemas, de tristezas, de decepciones, de cosas que te quitan el sueño, de personas, de 'ojalás', de miedos, de 'y si...?' Bueno, yo es que siempre fui muy de ironías y metáforas. Como lo de reír llorando por dentro o lo de no tragarme el orgullo por si alguien sabía hacerme frente, no sé, a veces estaría bien que alguien se diera cuenta de las cosas, de lo rotas que están algunas sonrisas y de que una persona que aparentemente pasa tanto de todo quizás es una a la que todo le afecta. Alguien que supiera ver mas allá de las cosas evidentes y que nos leyera las intenciones antes de.
Que no se tío. Ojalá escuchases mis gritos desgarrando el silencio ('nuestro' silencio) ojalá tuvieras lo que hay que tener para volver y no pirarte. Ojalá no tuviera tanto orgullo ni tu tanta indiferencia. Ojalá no nos cansáramos tan rápido y ojalá te creyeses todo lo que te dije, porque siempre te hablé en serio. No sé... Ojalá hubieses sentido las cosas y ojalá no fueses tan sumamente cobarde. En fin. Ilusiones en vano que harán que la bañera se desborde, que yo (como siempre: esperando ser salvada) me ahogue.
Siempre he sido de vivir al límite (y no veas como quema), siempre fui más de extremos que de estabilidad o constancia, y claro. Así me va. Que un día te echo de menos y al otro me digo eso de 'no le quiero volver a ver jamás' y no sé si hacerte un hueco en la cama o si cerrar la puerta con llave. Que total... De qué sirve prepararse si sé que no vas a volver porque aunque quisieras no sabrías como. De qué vale llenarme de todas estas mierdas si al final acabaré esperando por alguien que no sabe si ir o venir. De que vale lo de mirar el móvil por si llamas o el buzón por si hay cartas si no sabes cómo ni el que sentir.
MissRuines.
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