Voz:
Lo que más duele al acabar una relación no es el hecho de que acabe, ni de que la pierdas, ni de que quieras perderte de vista, ni siquiera son los recuerdos: los billetes de tren, las fotos, los poemas, las canciones, los textos, tampoco es el soñar con ella, el mirar al suelo y verte encima suya partiéndoos de risa, no es tampoco la manía obsesiva de buscar sus dos ojos entre la multitud, lo que más duele no son ni siquiera las huellas cicatrices que dejó, sus dedos entrelazados con los tuyos o su vacío al otro lado de la cama y dentro del pecho, joder, ni siquiera es el olor de su pelo, su colonia, su tacto, su roce. Duele, y duele tanto que si vuestra relación fue la chispa, su recuerdo y su ausencia ahora son incendio. Duele tanto que si el termómetro marca bajo cero y vas camino a la estación se os empapan los ojos de lágrimas, porque hace más frío dentro que en la propia calle, pero no es lo que más duele. Lo que quiero decir es que todo eso, al acabar una relación destroza y destruye y qué os voy a contar de esas ganas de arrasar con todo, de quemar la puta ciudad entera para no verla en otras, para no buscarla en otros cuerpos, otras almas, otras bocas, qué os voy a contar, el caso es ese, que eso destroza y destruye, pero no os mata, a lo sumo os dejará en coma algunas semanas, meses.
Lo que más duele al acabar una relación no es el hecho de que acabe, ni de que la pierdas, ni de que quieras perderte de vista, ni siquiera son los recuerdos: los billetes de tren, las fotos, los poemas, las canciones, los textos, tampoco es el soñar con ella, el mirar al suelo y verte encima suya partiéndoos de risa, no es tampoco la manía obsesiva de buscar sus dos ojos entre la multitud, lo que más duele no son ni siquiera las huellas cicatrices que dejó, sus dedos entrelazados con los tuyos o su vacío al otro lado de la cama y dentro del pecho, joder, ni siquiera es el olor de su pelo, su colonia, su tacto, su roce. Duele, y duele tanto que si vuestra relación fue la chispa, su recuerdo y su ausencia ahora son incendio. Duele tanto que si el termómetro marca bajo cero y vas camino a la estación se os empapan los ojos de lágrimas, porque hace más frío dentro que en la propia calle, pero no es lo que más duele. Lo que quiero decir es que todo eso, al acabar una relación destroza y destruye y qué os voy a contar de esas ganas de arrasar con todo, de quemar la puta ciudad entera para no verla en otras, para no buscarla en otros cuerpos, otras almas, otras bocas, qué os voy a contar, el caso es ese, que eso destroza y destruye, pero no os mata, a lo sumo os dejará en coma algunas semanas, meses.
Y es que lo que mata no es todo
eso, lo que mata es que haya otra, que venga, que vuelva, que vengan más, (‘vas
a estar bien, ya verás cómo habrá otro más
y otro más,
y otro más,
y otro más
y otro más) lo peor no va a ser
que te timbren, la ilusión de que sea ella y no sea, lo peor va a ser que te timbre otra, que
cuando cruzas en rojo te cojan de la mano y como por instinto la apartes y te
quedes en medio del paso de peatones mirando su mano sabiendo que no es la suya
y cierres los ojos como si desearas morir con todas las fuerzas que te restan
hasta que te cogen la mano y te sacan de eso, como queriendo sacarte de ti
misma. Eso no sólo duele, ni destroza, eso mata.
Y da igual la de veces que os
digan que la tenéis que olvidar, que os hace daño, la de veces que te digas a
ti misma que acabó, que te enfades, que te niegues a seguir así, en el ‘ni
contigo ni sin ti’ porque la quieres dentro pero no la tienes y si no la tienes
por qué la quieres. Da igual la de desesperos que le causes a todas tus amigas,
porque en temas del amor, joder, el amor abrasa y todos los problemas amorosos
no se pueden (ni deben) ver objetivamente (yo, personal y directamente: no sé),
no se pueden ver objetivamente ni siquiera desde fuera, principalmente porque
desde fuera no se ven, y al igual que todos los problemas amorosos no se pueden
pensar en frío, porque arde, todo lo que te hace sentir, lo que sentisteis,
sentís, vivisteis, y el ‘viviréis’, cada latido desde el primer día, todo eso:
arde. Y desde mi punto de vista en cuestiones de tripas ¿qué diablos pinta ahí
la razón? Al querer, y hago incisión en el ‘personalmente’ quiero toda yo, y es
que los ‘no debería’ los miedos, las barreras, los peros, los problemas, todo
eso se entierran, porque quieres, y vas embalada. Y qué es el amor si no unos
labios que a quemarropa sabes que acabarán siendo el arma homicida, si sabes
que cada falso te quiero acabará siendo una bala, qué es el amor sino el meterte
en la boca del lobo a sabiendas del cómo acabas y ver su belleza en sus
colmillos y nunca desde fuera, que más va a ser sino el saber que acabas muerta
pero darle cada esperanza por el que te haga vivir, el sentirte eterna antes de
dejar de latir.
Qué es.
MissRuines.
No hay comentarios:
Publicar un comentario