lunes, 24 de noviembre de 2014

Don't paint me black when I used to be golden.

Probablemente ahora mismo estés pensando un: 'Ojalá alguien pueda darte la vida que de verdad mereces', un: 'Ojalá alguien tenga la fuerza necesaria para arrancarte de la depresión y para separarte de tu tristeza'
Pero no sabes lo que duele, que aún con siete mil putadas más que hace un año todavía espere que ese alguien seas tú.
Sé que al igual que la inercia nunca nos dejará ser completamente libres, porque nunca seremos dueños de nosotros mismos (siempre va a haber algo interponiéndose entre nosotros y los que queremos ser); la gravedad siempre nos va a atraer, como si en vez de personas fuéramos imanes. Sé que nuestras piezas encajan como si fuéramos del mismo puzzle, pero también nuestros pedazos de vidrio cortantes (que se suavizarán con el tiempo), forman parte de nosotros, y a mí se me clavan los tuyos y a ti los míos, y puede que tenga razón Alessandro al afirmar que es precisamente el amor lo que convierte un trozo de botella en una piedra preciosa.
Porque eso es lo que siempre has hecho conmigo. Empujarme al cambio, no a la estabilidad, que siempre ha asociado con rutina y monotonía.
Me empujas a mejorar, a sacarme de la cárcel que soy, y a ser libre, me obligas a cambiar lo que quiero cambiar y haces que cada lucha conmigo misma (y no contra mí) sea fácil. Aunque nos cortemos por estar demasiado cerca, aunque aún no hayamos limado todas las asperezas, hay momentos en los que lo único que ves son las heridas que me causas en la piel, y te asustas ante tanta sangre, te mareas y necesitas apartarte. Yo lo entiendo, pero no es eso lo que veo, lo que veo es el cómo me dejas después de hacerme heridas y no tienes valor de curarme. Tú te vas porque quieres dejar de hacerme sangre, pero cada vez que te vas las heridas se me abren, y no hay nadie, (ni quiero a) nadie que no seas tú dispuesto a curar este desastre.
Sé que quererme te acojona, y que en el momento en el que se me clavan tus pedazos lo único que eres capaz de ver es la piel abierta y lo único que te atreves a sentir es esa necesidad tan tuya (y tan nuestra) de irnos antes de que todo empeore. Pero no ves el resto, no ves todo lo que me haces sentir, son flores brotando, desafiando el asfalto. Justo cuando estaba rodeada de muerte y no tenía espacio ni para crecer ni para ser me hiciste capaz de vencer cada obstáculo que me impedía realizarme por mi misma, tú me haces ver la verdadera belleza: la del desafío.
Porque los dos pudimos haber escogido alguien que le diera a nuestras vidas la estabilidad que nos falta a nosotros mismos, y aunque no sé si nos escogimos, si nos encontramos. Y aún con todo, todo. Lo volvería a repetir. Todavía tengo fe en nosotros, pero tienes que dejarme entrar porque si me apartas de ti no puedo curarte, y si no te curo jamás seré capaz de curarme a mí misma.
Y en lugar de tener tus pedazos clavados superficialmente y rosas brotando en las partes más tristes tendré flores marchitándose en los pulmones que me impedirán respirar, volverá el sentimiento de asfixia, porque 'llorar mares y que se te queden dentro'. Intentaré ahogarme en grados de alcohol, y lo único que lograré será ahogar el corazón dentro del pecho, justo donde me lates tú. Volverá el nudo de la garganta, las lágrimas en los ojos y mis ojeras con tu nombre grabado, volverá el temblar de frío en pleno Agosto por no estar abrazada a ti, la desilusión al encontrar el buzón vacío, y la esperanza que me impedirá ahogarme del todo por si apareces en el último momento para rescatarme de mí misma.
Yo te entiendo, pero sé que tú no me entiendes a mí. Porque no se trata de no hacerme daño, se trata de que seas tú, y no tu fantasma, quién me lo haga. Porque me destrozas, pero me arreglas cuando estás de verdad. No quiero que te vayas, que me dejes y que te abandones, quiero hacerte recuperar la fe, en ti, en mí, en nosotros y en el que las cosas (algún día) mejoren. Quiero hacer contigo lo que tú haces conmigo: enseñarme. Hacerme cada vez más fuerte, quiero plantar en ti lo que está creciendo en mí por tu culpa: las ganas de salvarme que has dejado de regar porque no quieres malgastar tus fuerzas en algo que 'no funciona'. Pero lo único que te impide funcionar eres tú mismo, deja de ponerte en medio y déjame a mí.
No te acabes. Nunca. Nunca. Nunca.


MissRuines.

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